UNA MANERA FACIL DE ENFERMARNOS
Me impresiono cada día al ver la cantidad de
personas alrededor del mundo que se enferman. Muchos ya consideran la
enfermedad como algo normal. Hace un tiempo trabajé con el Departamento
Administrativo Nacional de Estadística, (DANE) entidad Colombiana que se
encarga de las estadísticas de todo tipo. Un una de las entrevista a los
hogares Colombianos sobre la calidad de vida, se les preguntaba a las personas, si padecían
alguna enfermedad y que tipo de enfermedad. La mayoría respondían que padecían
por lo menos una, y otros tantos tenían más de una enfermedad.
Para estas
personas era normal tener alguna patología, otros achacaban a los años la
disfunción orgánica que padecían y todo
esto era normal. La ciencia médica, la farmacología, la publicidad, la industria
alimenticia nos ha hecho creer que las enfermedades son normales, que solo con
paliativos médicos, farmacológicos y una ingesta de alimentos azucarados, altos
contenidos en grasas y proteínas podemos sobrellevar la enfermedad y convivir
con ella el resto de nuestra vida, mientras todos ellos se lucran con nuestros
padecimientos. Cuando una persona se cura y sigue unos hábitos de vida
saludable al monstruo de la laguna azul no le conviene.
Las Empresas de salud viven atiborradas de
personas enfermas, los suministros de medicamentos en las farmacias de las EPS
(Empresas prestadoras de salud) se agotan demasiado rápido. He estado
observando con detenimiento a las EPS en Colombia. Desde muy tempranas horas,
las filas a la entrada de estas entidades parecen interminables, mujeres
embrazadas, personas de la tercera edad, enfermos en sillas de ruedas, se les ve cansados, agotados, consumidos en su
desgracias, se sienten débiles, sin fuerzas con sus fórmulas en la mano,
consumados por la artritis reumatoide, con la esperanza que los medicamentos
que les formulan cada mes estén todos completos, para no tener que padecer
aquel mismo calvario los siguientes
días.
En aquellas salas de espera, lúgubres,
tristes y sombrías, la muerte acecha sin
que nadie la perciba. Lo hace poco a poco intoxicando los organismos débiles y
maltratados por los años de malos hábitos y de la ingesta de fármacos.
Caras satisfechas con cierto asomo de alegría
al recibir una bolsa plástica con medicamentos para la tensión, artritis,
tiroides, problemas gastrointestinales, diabetes y otras tantas. Después de horas
de espera, salen felices, porque tienen
la esperanza de prolongar su vida por un día más. Esta historia se repite a
diario con cientos de colombianos en todas las entidades de salud alrededor del
mundo.
Una sensación de agonía y de angustia me
producían tanta intranquilidad por la forma como fuimos sometidos a un sistema
impermeable de intoxicación de nuestro cuerpo. ¿De dónde se inventó el hombre
que, sustancias químicas sintéticas creadas en laboratorios, podrían curar el
cuerpo humano? y la locura más grande, oficializarlas y masificarlas por el
mundo, hasta el punto de que no habría otro método de curación de no ser por
estos medios.
¿Será posible tomar una manzana podrida, con
la esperanza de que si le inyectamos algún químico, logre reestablecer su forma
original? Lo dudo mucho. Los tejidos que conforman la manzana no se
re constituyen establecen con químicos y mucho menos, cuando la manzana haya sido desprendida del árbol.
Ahora, ¿Qué decir de las células que conforman los tejidos del cuerpo humano?
Escuchamos sobre los efectos secundarios o
contraindicaciones que causa un fármaco en el organismo, son efectos secundarios
para un órgano, pero efectos primarios para otro. Es decir, siendo el mismo
organismo, un sistema, la totalidad, lo afecta a todo y no a una sola parte, a
un solo órgano; sino a todos los órganos que componen a ese sistema a esa totalidad.
¿Cómo sobrevivieron tantas civilizaciones antes
del siglo XIX, si antiguamente no se contaba con los componentes sintéticos
para curar enfermedades?
Los malos hábitos alimenticios, la polución del
medio ambiente, la vida sedentaria, el
estrés, es muy sabido y repetido hasta la saciedad, que ocasionan disfunciones
orgánicas, se resienten a los órganos del cuerpo comenzando a presentar
dolores, hinchazón, comezón, falta de respiración, todo por la contaminación
del cuerpo, por la intoxicación excesiva,
cosa paradójica, la medicina convencional y las farmacéuticas no encuentran las
causas de las enfermedades.



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