¿A quién culpamos de las enfermedades?
Según la ciencia médica o la medicina
tradicional, cree que una enfermedad es una “avería”, un “fallo” del organismo,
una degeneración maligna de la naturaleza no sensible. “Es un cúmulo de células
enloquecidas” que afectan a un órgano causada por una bacteria, virus
o parásitos.
"La enfermedad es el camino que
nos lleva a la curación"
Nuestro cuerpo es un universo que funciona con la misma armonía
de la creación. Dios en su perfección creó un organismo inteligente, sabio y
perfecto. ¿Cómo va a permitir que las células enloquezcan? Algunos
argumentan: “Somos seres imperfectos”. La imperfección no existe, solo la forma
de mirar las cosas, de acuerdo a su percepción.
Sin embargo, las enfermedades son el resultado de nuestra forma
de pensar y de sentir, y sobre todo nuestra actitud frente a los sucesos
y circunstancias de nuestra vida, estos sucesos son los que modifican nuestra
energía. Si la energía esta distorsionada es decir, sale de nosotros al
exterior, es que padecemos alguna enfermedad o somos caldo de cultivo para
adquirirla. Pero si la energía está circulando en forma geométrica alrededor de
nuestro cuerpo, tenemos energía vital, energía divina, nuestro
cuerpo está completamente sano.
No es lo que nos pasa en la vida, sino como nosotros
reaccionamos a los acontecimientos. A un despido laboral, a una
separación, a la muerte de un ser querido, a la crisis etc. Nuestra forma de
vida es la que determina como nos va en la vida.
Síntomas y enfermedades, manifestaciones físicas de
conflictos, psicológicos y emocionales. No son otra cosa que la punta del
iceberg. Lo que se ve a simple vista, es una pequeñísima parte. Esas
manifestaciones son producto de lo que pensamos y sentimos. La verdad permanece
oculta en nuestro inconsciente. “Lo que no se ve determina lo que se ve” La raíz
es la que manifiesta los frutos. Un árbol con una raíz fuerte y sana, sus
frutos son grandes y jugosos.
Las emociones nos deprimen (la muerte de un ser querido, la
pérdida de un trabajo, una infidelidad, pérdida de dinero, un mal negocio….) y
si son frecuentes, es decir, el evento pasa una sola vez, pero la vivimos a
diario sintiendo el dolor por el suceso, afectan al órgano en cuestión,
alterando nuestro modo de vida, generando estrés continuo. Las células comienzan
a afectarse: se deprimen, se enferman. Por medio de la mitosis las células
enfermas se duplican, hasta que mueren. El sistema inmunológico está resentido
es incapaz de producir células antitumorales, las llamadas células killer, capaces
de devorar a las células malignas, creándose masa orgánica defectuosa y
aparecen los tumores malignos.
¿Entonces a quien culpamos de nuestras enfermedades?
Somos nosotros los culpables de estar enfermos, por creencias,
por mitos, por no saber canalizar nuestras emociones y eliminarlas, por no
alimentarnos adecuadamente. Pero culpamos a la naturaleza, a Dios y al diablo.
Hipócrates el padre de la medicina recomendaba para tener una
buena salud: “Comer bien, hacer ejercicio,
descanso, un buen baño y reirse”
Una buena alimentación basada
en frutas y verduras ayudan a alcalinizar el cuerpo y contrarrestar la acidosis
metabólica generada por carnes, embutidos, grasas, fritos.
Si el cuerpo posee una buena
energía y un buen sistema metabólico funcionando, las emociones y los eventos
agudos frecuentes no hacen ningún daño. Aliméntate bien y maneja esas emociones
y vivirás feliz y mucho tiempo a lado de las personas que amas.
Heber E. Garcia


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