Un rey con cáncer en los huesos
Como hemos visto la historia del rey David que menciona la Biblia, traemos a un hombre importante de carne y hueso, una persona como tu yo, lejos de ser un mito, un hombre que se complacia en los placeres de la vida pero también padecía sufrimientos igual que cualquier mortal. Al ver la otra cara de la moneda, la historia oscura de estos personajes, esa historia donde se teje una trama de amor, poder y traiciones ingredientes básicos de una novela actual.
las situaciones.

David durante su reinado se enfrentó a muchas situaciones difíciles; guerras, traición del pueblo, abandono de sus amigos, desprecio de su familia, protestas públicas de su pueblo, ingratitudes, agravios, maldiciones, destierro. Estos estados emocionales marcaron su vida y muchos episodios repetitivos lograron minar su salud, tanto que escribió en uno de sus salmos “Callé y mis huesos se envejecieron lloré y me lamenté todo el día, Salmos 32:3”
La problemática sexual era un asunto importante debido al alto grado de importancia que se le daba y al número de mujeres que predominaba en el reino.
La problemática sexual era un asunto importante debido al alto grado de importancia que se le daba y al número de mujeres que predominaba en el reino.
A David le dolían los huesos, el dolor era tan profundo que no podía dormir y este suceso tuvo tres características importantes, fue traumático, inesperado y vivido en soledad. Estas tres características según el Dr. Ryke Geer Hamer fundador de la Nueva Medicina Germánica originaron un conflicto de pérdida de territorio lo que le llevó a sufrir tumores malignos. David sufrió un “conflicto de pérdida territorial” cuando inesperadamente pierde su hogar, su familia, su reino, sus esposas, todo esto le generó un conflicto a nivel celular, sus estados emocionales fueron traumáticos afectando diferentes órganos, como el hígado, pancreas y su corazón y por su puesto las celulas cancerosas se alojaron en sus huesos.
El destierro fue sufrido en soledad, su pueblo le abandono, siguiendo los preceptos de su hijo Absalón. Los lazos familiares fueron rotos por intrigas, muertes, adulterio y promiscuidad sexual.


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