El sintoma activa la alarma de emergencia
El síntoma o la enfermedad son procesos físicos
visibles de un proceso psicológico invisible. Lo que no se ve afecta
lo que se ve. El fruto es consecuencia de la calidad de sus raíces. Si la raíz está
raquítica el fruto lo será invariablemente.
El síntoma no es un monstruo al que debamos eliminar
o temer, es sólo un sistema de alarma que se ha puesto en funcionamiento, es
una lucecita roja que se ha encendido, avisándonos de que algo en nuestro
interior no anda del todo bien. El síntoma activa la alarma de emergencia. Nos
dice que algo está mal, que algo funciona mal.
La fiebre es un síntoma, nos avisó que hay un problema en el organismo. La temperatura se dispara eliminando gérmenes dañinos que atacan el cuerpo. El cuerpo inteligentemente sube la temperatura para eliminar virus problema que están atacando sin piedad el organismo. Es necesario controlarla que no sobrepase los 40º. La fiebre en realidad nos cura, hace que el metabolismo de todo nuestro cuerpo se intensifique de tal forma que quema todas las toxinas, virus, bacterias o todo tipo de desechos metabólicos que ensucian nuestro medio interno.
La fiebre, no sólo está acelerando el proceso de curación, sino que nos está sanando. Es un mensajero del cuerpo quien nos trae el mensaje de que algo está pasando. Pero la ciencia médica se inventó “La medicina sintomática” y nos enseñó a eliminar los síntomas, a matar el mensajero, antes de saber cuál es el mensaje.
Para curarnos lo que hay que hacer es investigar en nuestro interior más profundo y buscar la causa de la enfermedad. Hay que apartar la mirada del síntoma o de la enfermedad y buscar más allá. Ir al origen, ir a la raíz del problema, la emoción que nos afectó, la mala alimentación que tenemos que deja
La enfermedad sólo tiene un fin, ayudarnos a reparar nuestras faltas, errores o carencias. La enfermedad en realidad es el camino hacia la curación. De hecho, saca al exterior lo que estaba escondido y oculto. La enfermedad es el camino hacia la perfección, porque nos mejora como personas (sino a la corta, a la larga) y nos aporta una serie de valores que quizás antes no teníamos.
Si hacemos examen de conciencia, finalmente descubriremos la parte positiva que nos aporta la enfermedad. Si realmente queremos curarnos, deberemos sincerarnos con nosotros mismos y llevar estas faltas o carencias a nuestra conciencia, reconocerlas como tal. Muchas veces el problema no es tener faltas, defectos o carencias, sino no darse cuenta de ellos. Reconociéndolos, tenemos hecho la mitad del camino.
Todo el mundo ve los defectos de los demás, pero ¡qué difícil es ver nuestros propios defectos! Muchas veces las personas con las que interactuamos, son espejos de nosotros mismos. Aunque nosotros nos veamos muy diferentes a ellas, en el fondo no lo somos. La sinceridad para con uno mismo es una de las más difíciles peticiones que nos podemos hacer.
Tomado de: Origen Metafisico de las enfermedades- Sri Deva Fenix Pg. 4
Heber E. Garcia
Terapeuta


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