El Rey David una vida conflictiva.Parte IV
CUARTA PARTE
Acerca de la batalla decisiva, ésta fue ganada por los hombres de David. Fue el Señor quien concedió misericordia a quien Él escogió, y se había humillado ante Él y los hombres (2 Sam. 15:30; 16: 5-12). Pero, desde el punto de vista humano, la victoria fue ganada por el ejército movido por el amor hacia el rey legítimo. La batalla se libró en terreno de David (2 Sam. 18:6). Los hombres de David presentaron batalla en un terreno difícil, que el ejército Absalón, a pesar de su superioridad numérica, no dominaba.
El anterior relato esbozado por Jorge Ruiz Ortiz nos muestra los conflictos emocionales a la que fue sometido el rey David, tanto la debilidad en el reino por la afectación política, como la presión familiar y el desorden sexual. Las enfermedades de David fueron causadas por el choque de conflictos.
El rey sentía taquicardia, poseía una angustia crónica, “Se llenó de amargura mi alma y mi corazón siente punzadas” La enfermedad o trastorno mental que padecía David se caracterizaba por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.
¿La aparición de cáncer de huesos en la humanidad del rey David fue producto de choques emocionales continuos debido a los eventos acaecidos en su vida?
Los síntomas del rey se evidenciaban en los huesos de la columna vertebral que tensionaban los nervios ocasionando entumecimiento y hormigueo o incluso debilidad. El calor lo volvía débil, no lo aguantaba, con sus pies descalzos era más insoportable el caminar y con un velo puesto subía la cuesta de los olivos.
El cáncer le había causado pérdida de peso y agotamiento. Estaba agotado y sin fuerzas de tanto gemir todo el día.
Según la biblia de las américas en el salmo 32:3-5 “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la culpa de mi pecado”
La única manera de poder aliviar el peso de sus errores que le estaban atormentando era confesándolos. Las enfermedades lo estaban atormentando, rogaba a Dios que las quitase, pero no recibía ninguna respuesta, hasta que confesó sus errores, buscó la raíz del problema en su interior en la psiques, un poco más aliviado y libre de la opresión confesó al Dios de Israel todas sus faltas y poco a poco la agonía cambio en su semblante. Recobró energía y cambió tomó sus hábitos y su anillo real y volvió a Jerusalén.
Puso en orden sus pensamientos y sus emociones conflictivas fueron menguando y el cáncer de los huesos fue desapareciendo. Escribe en el Salmo 103 “El no tiene en cuenta las faltas y sana las enfermedades, nos rescata de la muerte” primero sana el alma y luego el cuerpo esta es una realidad divina, el creador lo instituyo así y David lo sabía.
Con el solo hecho de aceptar y confesar los errores y pedir perdón hace un acto de sanación y elimina los estados conflictivos y luego el cuerpo hace su trabajo eliminando las células degeneradas causadas por los traumas.
Pero aquí hay un hecho interesante que debe ser comentado. Según la Biblia Gateway en 1 Reyes 2 dice:
Se acercaba el día en que David iba a morir, y le dio esta orden a su hijo Salomón: 2 «Estoy por morir, como es el destino que le espera a todo el mundo. Sé fuerte y pórtate como un hombre. 3 Ahora, obedece cuidadosamente todos los mandamientos del SEÑOR tu Dios, y cumple cuidadosamente todos sus decretos, mandatos, decisiones y principios. Obedece todo lo que está escrito en las enseñanzas de Moisés para que tengas éxito en todo lo que emprendas y por dondequiera que vayas.4 De esa manera el SEÑOR cumplirá la promesa que me hizo: “Si tus hijos sinceramente tienen cuidado de vivir como yo quiero, y si lo hacen de todo corazón y con toda el alma, entonces el rey de Israel siempre será un hombre de tu dinastía”».
5 David también le dijo: «Tú sabes bien lo que Joab hijo de Sarvia me hizo. Cuando ya no estábamos en guerra, mató a dos comandantes de los ejércitos de Israel: a Abner hijo de Ner y a Amasá hijo de Jéter. El cinturón y las botas que Joab lleva están manchados de sangre. Yo debí haberlo castigado. 6 Usa tu inteligencia y no dejes que él muera tranquilamente de viejo. 7 Mantén mi pacto de mostrar lealtad con los hijos de Barzilay de Galaad. Que sean entre tus amigos que comparten tus provisiones. Ellos me ayudaron cuando tuve que huir de tu hermano Absalón.
8 »Y recuerda que Simí hijo de Guerá todavía está por ahí. Es de la tribu de Benjamín y vive en Bajurín. Recuerda que él me hizo una maldición de mala salud cuando tuve que huir a Majanayin; pero cuando él me vino a saludar en el río Jordán, le hice una promesa ante el SEÑOR que a Simí no lo iba a matar con la espada. 9 Ahora, de tu parte, no lo perdones; tú eres un hombre inteligente y sabes lo que debes hacer con él para que no muera tranquilamente en su vejez, sino de muerte violenta».
10 Murió David y fue sepultado en la Ciudad de David. 11 David fue rey de Israel durante cuarenta años. Gobernó siete años en Hebrón y treinta y tres años en Jerusalén.
Continuará...


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